1. Necesidad de conocer al adulto.
Conocer las condiciones socioeconó-micas y afectivas de los adultos es vital para determinar sus reales necesida-des de aprendizaje. Estas condiciones van a permitir elaborar programas de educación continua que les permitan no solo desarrollar habilidades y destrezas en campos específicos, sino iniciar procesos de mejoramiento per-sonal, profesional y laboral.
2. Auto-concepto. En contraste el sis-tema tradicional de aprendizaje para niños y ambientes formales de edu-cación, los adultos no requieren ser auto-dirigidos. Su auto-concepto los lleva a guiarse por su propia volun-tad. Son renuentes a las situaciones en que el facilitador o el diseño de los programas los limitan. El adulto es ca-paz de dirigir su vida y de conformar su entorno sobre bases razonables, limitaciones, deseos, fortalezas, com-promisos y necesidades. El adulto no solo quiere aprender conocimientos, sino también modos de actuar, habi-lidades, destrezas, que requiere para participar de forma oportuna, activa y efectiva en el diseño y desarrollo de sus condiciones de vida personal y profesional. Por ello las experiencias de aprendizaje deben ser atractivas y significativas, en el sentido de que le provean destrezas para la solución de situaciones de la vida cotidiana.
3. Experiencia previa. Los adultos han acumulado experiencias previas que les sirven como recursos de aprendi-zaje, así como una amplia plataforma de la que logran relacionar y adaptar nuevos aprendizajes.
4. Disposición para aprender a su-perarse. Los adultos están dispues-tos a aprender para cumplir con sus papeles en la sociedad como líderes, trabajadores, esposos (-as), padres o madres. Su rapidez para aprender se orienta cada vez más hacia las tareas y responsabilidades sociales.
5. Inclinación para aprendizaje ba-sado en la solución de problemas.
Los adultos buscan aprendizajes apli-cables, tangibles, obtenibles y alcanzables. Los niños tienen una orientación centrada en materias para el aprendi-zaje, los adultos tienen una tendencia a mantener una orientación centrada en situaciones, problemas, decisiones y mejoras permanentes. Los niños lle-gan a dominar con grandes destrezas los contenidos, para ser promovidos al grado superior y continuar con su proceso. Sin embargo, los adultos buscan los conocimientos para desa-rrollar las habilidades que necesita-mos aplicar a situaciones o problemas a los que nos confrontamos en la vida real en nuestras actividades y labores cotidianas. La perspectiva del tiempo en los adultos cambia, hacia indivi-duos que buscan conocimientos para una aplicación de manera inmediata, que vaya de la mano con los objetivos de nuestras actividades o para las em-presas para las cuales trabajamos.
6. Motivación para aprender como una forma de progresar en la vida.
La persona adulta siente el deseo de aprender en función de todo aque-llo que le interesa y piensa que debe responder con acierto a las variadas exigencias que le impone la comple-ja sociedad en la cual interactúa. Los adultos están motivados a aprender por factores internos, como el desa-rrollo de la autoestima, recompensas como aumentos de sueldo, ascensos, necesidades evolucionadas, descritas por Abraham H. Maslow en su teoría “Jerarquía de necesidades”. Eventual-mente se pueden encontrar personas que buscarán evitar participar en los procesos de aprendizajes por varios factores como temores, falta de se-guridad, vergüenza, entre otros.
Referencias: Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura